La expresión del primer oficial sugería que creía que Victoria estaba jugando a algún tipo de juego.
“¿Estás intentando ocultar algo?”
“No.”
“Entonces, dinos qué llevas en el bolsillo.”
Victoria permaneció en silencio.
El oficial se acercó.
“¿Qué hay ahí dentro?”
Victoria lo miró directamente a los ojos.
“Ya lo descubrirás.”
El oficial vaciló.
Entonces, aparentemente convencido de que lo que fuera que hubiera dentro no podía cambiar nada, metió la mano en su bolsillo.
Sus dedos entraron.
Sintió algo.
Su expresión cambió.
Sacó el objeto.
Y entonces se quedó paralizado.
Su compañero miró hacia allí.
“¿Qué es?”
El primer oficial no respondió.
Se quedó mirando fijamente el objeto que tenía en la mano.
Victoria los observaba en silencio.
El segundo agente se acercó.
“¿Qué encontraste?”
El primer oficial finalmente lo retuvo.
El segundo oficial lo miró.
Su rostro cambió al instante.
La confianza desapareció.
La expresión de autosuficiencia desapareció.
Durante varios segundos, ninguno de los dos hombres habló.
Victoria simplemente se quedó allí de pie con las manos esposadas a la espalda.
—Ahora —dijo en voz baja—, ¿entiendes por qué te pedí que revisaras mi bolsillo?
El segundo oficial tragó saliva.
“¿De dónde sacaste esto?”
La expresión de Victoria permaneció seria.
“Esa no es la pregunta importante.”
“¿Entonces qué es?”