Hemos estado juntos durante 85 años; los cinco hermanos seguimos vivos. Si estás leyendo esto, déjanos un simple saludo…

Hemos estado juntos durante 85 años; los cinco hermanos seguimos vivos. Si estás leyendo esto, déjanos un simple saludo…

                                                          La presencia.

Estar allí.

No solo cuando todo va bien.

Pero sobre todo cuando todo sale mal.

¿Por qué no se ve a la familia en las fiestas importantes?

Es como cuando alguien llama a las dos de la mañana.

Cuando alguien se enferma.

Cuando alguien pierde su trabajo.

Cuando alguien comete un error.

Cuando alguien llora.

Y entonces alguien más dice:

                                                                  “Venir.”

Ese era nuestro secreto.

Cinco chicos compartían una raqueta.

Cinco hombres compartieron posteriormente familias, alegrías, pérdidas, peleas e innumerables recuerdos.

Y hoy…

Cinco hermanos ancianos siguen sentándose en la misma mesa.

A veces olvidamos los nombres.

A veces repetimos las mismas historias.

A veces, uno no recuerda qué comió en el almuerzo.

Pero todos recordamos una cosa.

                                                                Somos cinco.

Y seguimos juntos.

Nuestra última foto fue tomada hace unos días.

Estamos juntos, codo con codo.

Cinco hombres ancianos.

Nuestros rostros han cambiado.

Nuestro cabello se ha vuelto blanco.

Nuestros cuerpos ya no son los de los chicos que veis en la foto antigua.

Pero si miras con atención…

Verás algo que nunca ha cambiado.

Nuestras manos.

Uno sobre el hombro del otro.

Igual que entonces.

Tal como nos había fotografiado nuestra madre.

Y en el reverso de la nueva foto escribimos:

                                “85 años después… seguimos juntos.”

No sabemos cuánto tiempo nos queda.

Podrían ser diez años.

Podría ser uno.

Puede que tarde unos días.

Nadie lo sabe.

Por eso no queremos esperar.

Queremos decir ahora algo que quizás olvidamos decir con bastante frecuencia:

                                                                 Nos amamos.

Y si esta historia te ha llegado…

No estamos pidiendo nada.

Tampoco tengo dinero.

Tampoco hay regalos.

Nada importante tampoco.

Un simple saludo.

A:

                                                    “Hola, cinco hermanos.”

Porque entre los millones de personas que pasan por delante de sus pantallas cada día, puede que haya alguien que necesite precisamente este recordatorio:

No esperes.

Llama a tu hermano.

Llama a tu hermana.

Ve a ver a tus padres.

Siéntate en la misma mesa con alguien a quien amas.

Di “Te quiero” mientras haya tiempo.

Porque un día…

El asiento vacío en la mesa no podrá volver a ocuparse.

Tuvimos suerte.

Nos tuvimos el uno al otro durante 85 largos años.

Y sin embargo, cuando uno de nosotros se levanta y dice:

“¿Nos vamos?”

Los cuatro restantes preguntan:

“Dónde;”

Y la respuesta siempre es la misma:

“Dondequiera que

                                FINAL — “SI PUEDES, DÉJANOS UN SALUDO” ❤️