Pero lo era.
Un recuerdo.
Una noche.
Un error.
Un secreto que enterré tan profundo que dejé de verlo.
—Yo lo supe desde el principio —continuó—. Pero decidí criarlo como mío.
El dolor en el pecho ya no era solo físico.
—Entonces… ¿por qué ahora?
Richard apretó los dientes.
—Porque el hombre que está detrás de esto… no es solo Laura.
Silencio.
—Es el verdadero padre de Ethan.
El aire desapareció.
—No…
—Sí —dijo—. Él reapareció hace un año. Lo encontré en los registros financieros. Transferencias ocultas. Contactos. Estaba financiando todo.
Mi piel se erizó.
—¿Por qué?
—Porque quiere recuperar lo que cree que es suyo.
Pausa.
—Y eso… incluye todo lo que nosotros construimos.
Arriba, las voces estaban más cerca.
—¡Oigan! —gritó alguien—. ¿Hay alguien abajo?
Richard apretó mi mano con fuerza.
—Escucha bien —dijo—. Esto no termina aquí.
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