El eco de los gritos desesperados retumbaba contra las paredes de mármol del gran salón imperial. 🚨

El eco de los gritos desesperados retumbaba contra las paredes de mármol del gran salón imperial. 🚨

El Secreto de la Corona Esmeralda 👑

El Eco de una Traición Olvidada 🕯️

El silencio que siguió a las palabras del abogado fue denso y sofocante, contrastando fuertemente con los cuchicheos ahogados de los invitados. Elena permaneció inmóvil en el centro del gran salón, sintiendo cómo el peso de cada mirada presente se clavaba en su espalda.

La tela sedosa de su vestido verde esmeralda parecía congelarse contra su piel, pero su postura se mantuvo erguida, inquebrantable como una estatua tallada en piedra preciosa.

A pocos metros de distancia, Mateo continuaba forcejeando en el suelo, con la camisa negra desabrochada y el rostro sudoroso pegado a las losas frías. Sus ojos desorbitados se fijaban en el sobre de papel estraza que el abogado sostenía con manos temblorosas.

Él conocía la existencia de ese sobre, pero jamás imaginó que saldría a la luz en medio del evento más importante de la década.

—¿Qué significa esto, Donato? —preguntó Elena, manteniendo la calma en su tono de voz aunque su mente procesaba mil posibilidades a la velocidad de la luz.

—Significa, mi distinguida señora, que la historia de este imperio no comenzó con la familia de Mateo como todos creyeron durante los últimos cincuenta años —respondió el anciano abogado con serenidad abrumadora.

—¡No le escuches, Elena! ¡Ese viejo está loco, no tiene derecho a hablar de eso aquí! —gritó Mateo con la voz desgarrada mientras los dos oficiales de policía aplicaban más presión sobre sus hombros.

—Cállese —ordenó el oficial de mayor rango, ajustando el agarre en las muñecas del detenido—. Tendrá tiempo de hablar en la comisaría.

Sofía miró alternativamente a su madre y al hombre en el suelo. La pequeña no mostraba miedo; la presencia protectora de Elena era una muralla infranqueable que filtraba cualquier amenaza del mundo exterior. La niña simplemente acomodó la falda de su diminuto vestido esmeralda y apretó con más fuerza la mano de su madre.